Los tres tipos principales
Condensación
El vapor de agua del interior se condensa en las superficies frías: esquinas de techos, alrededor de ventanas, detrás de armarios en muros de fachada. Suele aparecer moho negro en puntitos y empeora en invierno. Es muy frecuente en pisos con ventanas antiguas o poca ventilación.
Capilaridad
El agua del terreno sube por los muros. Se ve en la parte baja de las paredes de bajos y semisótanos, con una línea de mancha, pintura que se desprende y salitre blanco.
Filtración
El agua entra desde fuera o desde otra vivienda: cubierta, terraza, fachada, bajantes o una fuga del vecino de arriba. Suelen ser manchas localizadas que crecen con la lluvia o con el uso de un baño o cocina.
Señales que conviene no ignorar
- Pintura abombada o que se descascarilla.
- Olor a cerrado que vuelve aunque ventiles.
- Rodapiés o suelos de madera hinchados.
- Manchas que cambian de tamaño según el tiempo.
- Paredes recién pintadas solo en una zona (en una vivienda que vas a comprar).
Por qué importa el diagnóstico
Cada tipo se resuelve de forma distinta: la condensación con ventilación y aislamiento, la capilaridad con barreras o drenajes, la filtración reparando el origen. Tratar una humedad sin saber su causa suele acabar en pintar dos veces.
Qué incluye una revisión
Se localizan las zonas afectadas, se observan su forma y evolución, se revisan puntos de entrada de agua y ventilación, y se recogen con fotos en el informe. Si hace falta una prueba específica o un especialista, se indica.