Cada mes
- Probar el diferencial del cuadro.
- Echar agua en desagües poco usados.
- Revisar fugas visibles bajo fregaderos.
Cada temporada
- Otoño: caldera, radiadores, canalones.
- Primavera: aire acondicionado, terrazas, persianas.
- Antes y después del verano: toldos y protecciones solares.
Cada año
- Sellados de baño y cocina.
- Juntas de ventanas.
- Limpieza de extractores.
- Revisión de detectores.
Cada pocos años
- Inspección del gas (periodicidad legal).
- Pintura exterior de carpintería de madera.
- Revisión de cubierta en chalets.
- Una revisión técnica general si la vivienda es antigua.
Por qué merece la pena
Detectar una pequeña fuga o un sellado deteriorado evita humedades y conflictos con vecinos. Si heredas o compras una vivienda, empieza con una revisión de su estado: informe técnico.
Guarda un registro
Anota en una hoja o en el móvil cada revisión y reparación con fecha, empresa y coste, y guarda facturas. Te ayudará a planificar y será un argumento de confianza si algún día vendes.
Lo que no conviene posponer
Fugas, manchas de humedad que crecen, olor a gas, chispas en enchufes y grietas que se abren. Son señales de que algo empeora y suele salir más caro esperar.
Preguntas frecuentes
¿Necesito un contrato de mantenimiento?
Para caldera y aire acondicionado puede ser práctico.
¿Qué es lo más olvidado?
Sellados, canalones y desagües de ventanas.
¿Y en un piso alquilado?
El propietario se ocupa de las reparaciones necesarias; el inquilino, del pequeño mantenimiento.
¿Cada cuánto una revisión técnica?
En viviendas antiguas, cada varios años o tras incidencias.