Cómo funciona
Una sala de calderas común calienta el agua que llega a los radiadores de todas las viviendas. El gasto se paga en la cuota de comunidad o en recibos aparte.
Repartidores de costes
La normativa obliga, en edificios con calefacción central donde sea técnicamente viable y rentable, a instalar contadores o repartidores de costes en cada radiador para que cada vecino pague según su consumo, junto con válvulas termostáticas.
Qué preguntar al comprar
- Si la calefacción es central y cuánto supone en la cuota.
- Si hay repartidores instalados.
- Antigüedad de la sala de calderas y combustible.
- Si hay obras previstas, como cambio de caldera o paso a aerotermia, y derramas.
Ventajas e inconvenientes
Suele ser eficiente a escala de edificio y evita calderas individuales, pero limita el control de horarios y temperatura.
Cómo leer los repartidores
Los repartidores no miden kilovatios hora, sino unidades que permiten repartir el consumo total del edificio. La empresa lectora calcula tu parte según tus unidades y una parte fija por costes comunes.
Cómo ahorrar con calefacción central
- Usar las válvulas termostáticas de cada radiador.
- No tapar radiadores con muebles o cortinas.
- Ventilar poco tiempo y con calefacción baja.
- Proponer en junta mejoras de aislamiento del edificio.
Preguntas frecuentes
¿Puedo desconectarme de la calefacción central?
Depende de los estatutos y de los acuerdos de la comunidad; consúltalo.
¿Qué pasa si no tengo repartidores?
Si la obligación aplica a tu edificio, la comunidad debe instalarlos.
¿Se paga aunque no la use?
Normalmente pagas una parte fija; con repartidores, el consumo se reparte.
¿Se revisa en la inspección?
Se revisan los radiadores y válvulas de la vivienda; la sala de calderas es de la comunidad.