Una fuga pequeña puede pasar meses sin verse y acabar dañando suelos, techos del vecino o la propia estructura. Detectarla pronto ahorra dinero y conflictos.
La prueba del contador
- Cierra todos los grifos y aparatos que usan agua.
- Apunta la lectura del contador o fíjate en la rueda pequeña.
- Espera una o dos horas sin usar agua.
- Si la lectura ha cambiado, hay una fuga en la instalación desde el contador.
Si cierras la llave de paso de la vivienda y el contador sigue girando, la fuga está entre el contador y tu llave.
Señales visibles
- Manchas o abombamientos en paredes, techos o suelos.
- Rodapiés o tarima hinchados.
- Moho localizado sin relación con frío o ventilación.
- Ruido de agua corriendo con todo cerrado.
- Cisterna que se rellena sola: fuga por la válvula.
Fugas ocultas
Cuando la fuga está empotrada, los profesionales usan geófonos, gas trazador, termografía o cámaras para localizarla sin romper más de lo necesario. Muchos seguros de hogar cubren la localización y reparación.
Si afecta al vecino
Avisa de inmediato, corta el agua si es grave y comunica el siniestro a tu seguro. Lee humedad en el techo para saber quién paga.
Fugas más frecuentes
- Cisternas y grifos que gotean.
- Latiguillos de lavabos y fregaderos.
- Juntas de plato de ducha y bañera.
- Tuberías antiguas de hierro o plomo.
- Calentadores y calderas.
Al comprar una vivienda
Pregunta si ha habido fugas o reclamaciones de vecinos y revisa techos y suelos de baño y cocina. En la inspección antes de comprar se buscan estas señales.
Preguntas frecuentes
¿Una cisterna que gotea gasta mucho?
Puede desperdiciar mucha agua al año; repararla suele ser barato.
¿El seguro cubre la fuga?
Suele cubrir los daños y, a menudo, la localización; revisa tu póliza.
¿Quién paga si la fuga es de la bajante?
Si es un elemento común, la comunidad.
¿Qué hago si no encuentro el origen?
Llama a una empresa de detección de fugas.